lunes, 29 de julio de 2013

LA DOCTRINA DE RESURRECCIÓN TEXTO DEL 76 AL 78

Texto original 76

En los días en que Eva estaba dentro de Adán, no existía la muerte.
Cuando ella se separó de él, la muerte empezó. Si entra de nuevo y él la
recibe, la muerte ya no existirá.

Develación texto 76

Cuando la Humanidad gozaba el Sagrado Eroar del modo original
como cuando era Andrógina la especie, el Ser Humano Puro era llamado
Varona, y al ser perfectamente casto, no conocía la muerte.

Cuando se impuso el pecado, operando el sexo los infractores, del
modo como actualmente se conoce y practica, el caído humano ya sexado,
dividido o separado, perdida la Simiente Kristónica, conoció la muerte.

Pero de acuerdo a la Promesa del Altísimo, llegó con la Madre Divina,
la Espíritu Sagrada, que descendió hacia los Hombres portando en su Seno al
Kristo Vivo, y siendo aceptada la Boda Mística por la Pareja Digna para
practicar la Cena Celestial con su mirífico Maná, habilitará el reingreso al
Edén, donde la muerte no tiene ningún efecto.

Texto original 77

“Dios mío, Padre mío, ¡Cómo, oh, Señor me has Glorificado!” Él
dijo estas palabras en la Cruz. Pues desgarró el lugar, habiendo sido
engendrado dentro de la Espíritu por Dios.

Develación texto 77

Cuando se obtiene la Virtud de Gracia Pura, sabiendo
valerosamente morir en la Cruz, la causa del pecado que es la ahogante
fornicación, es finalmente vencida, pues la sedienta naturaleza que ansía
las Aguas Purificatorias del Bautizo, rechaza conscientemente el vinagre
mortal que ofrece la fornicación, restaurando la Cruz como Bendito Signo
de Redención, toda vez que el Alquimista ha recuperado triunfalmente el
Fuego simbolizado en el Sagrado INRI, pudiendo decir, siendo ya un
total Kristificado y con la realeza de su Ser Íntimo encarnado: “Padre
Mío, ¡Cómo me has glorificado!”

Texto original 78

El Señor venció a la muerte, regresando como había sido, pero
ahora fue hecho perfecto. Llevaba la carne, pero esta es la carne
verdadera. Nuestra carne no es verdadera, sino un espejismo de la
verdadera.

Develación texto 78

Jesucristo resucitó venciendo a la muerte, al regresar nuevamente a
la materia, aunque su Presencia ya divinizada completamente, portaba la
Energía de su Ultra Naturaleza, cuya Vestidura Celestial es impecable e
imperecedera, a diferencia del ropaje humano, que siendo fugaz y
susceptible de enfermedades y muerte, es apenas una cobertura
circunstancial, de la cual habrá de desprenderse cuando le llegue su
tiempo.

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